Jornada de recogimiento en pueblos andaluces y castellanos: iglesias con paramentos morados, calles empedradas silenciosas al atardecer, turistas observando pasos artesanales bajo arcos de piedra, aroma a incienso y claveles blancos en los patios, faroles de bronce y ventanas con rejas de hierro forjado bajo un cielo de primavera suave.